¿Debe el actor sentir en escena? Diderot, la Paradoja del Comediante y el origen ritual del teatro2/17/2026 Primera parte ¿Debe el actor sentir en escena? En la historia del teatro hay una pregunta que sigue dividiendo escuelas, métodos y generaciones de actores: ¿Debe el actor sentir realmente lo que representa? En el siglo XVIII, Denis Diderot planteó una de las reflexiones más provocadoras sobre la actuación en su ensayo Paradoja del comediante. Su postura fue clara: el gran actor no es el que siente, sino el que controla. La Paradoja del Comediante: técnica vs emoción Para Diderot, si el actor sintiera verdaderamente dolor, ira o pasión en cada función, su actuación sería inestable e irrepetible. El arte, según él, exige:
Este pensamiento marca el inicio de una concepción moderna del actor como artesano consciente, no como médium emocional. Pero aquí nace una tensión fundamental. La alienación del actor moderno Cuando el actor actúa desde el puro control, algo puede perderse.
alienación actoral. El actor se convierte en operador de signos, no en territorio de acontecimiento. El origen ritual del teatro: el actor como espacio de transformación Si regresamos al origen del teatro —el rito, el círculo, la máscara— encontramos otra lógica. El chamán no representa:
Ser habitado no significa perder técnica. Significa que la técnica prepara el cuerpo para que algo ocurra. Técnica o transformación: ¿una falsa oposición? Tal vez la pregunta no sea: ¿Debe el actor sentir? Sino: ¿Estamos formando actores que controlan la escena o actores que permiten que la escena los habite? En Tablas Teatro creemos que la técnica no debe enfriar la experiencia, sino sostenerla. Porque cuando la acción realmente atraviesa al actor, el teatro deja de ser representación. Y vuelve a ser acontecimiento.
1 Comentario
Jenny
3/7/2026 11:57:16 am
Gracias por la publicación, tengo la duda de cómo se percibe el punto ideal para poder dejarse habitar sin padecer.
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AutorMarcel Douglas es actor, director y formador teatral con una trayectoria dedicada a la investigación escénica y la pedagogía del actor. Como director de Grupo Tablas, ha impulsado procesos creativos que integran tradición, pensamiento crítico y exploración contemporánea del lenguaje teatral. Su trabajo se centra en el entrenamiento actoral como camino de transformación: el escenario no solo como espacio de representación, sino como territorio de conciencia, disciplina y creación colectiva. En el aula y en la escena, Marcel apuesta por un teatro vivo, donde el actor no “hace como si”, sino que se deja atravesar por la acción, construyendo verdad desde el oficio y la experiencia. |

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